Midachi, la leyenda que nunca se acaba

Midachi, la leyenda que nunca se acaba

La leyenda continúa. El fuego sagrado, las mismas ganas de provocar la risa sin término medio, a suerte y verdad, blanco o negro. Atractiva propuesta de humor que se ha presentado nuevamente, y el público, más que agradecido. Luego de la separación del grupo por el ingreso de Miguel del Sel a la política (renunció como embajador en Panamá), los Midachi subieron otra vez a un escenario y desplegaron esa inmejorable batería de recursos histriónicos que les permitieron mantener liderazgo en el género durante más de 35 años. De esta manera, Dady Brieva, Miguel del Sel y el Chino Volpato hicieron explotar las instalaciones del teatro Opera con sus personajes de siempre y los nuevos gags, que en esta oportunidad tuvieron un soporte muy valioso de estructura tecnológica. Emblemáticas criaturas del grupo como "La Tota" (Del Sel) y "Draculín" (Brieva) fueron recorriendo el escenario, con ese impecable partenaire que se llama Chino Volpato. El cuento navideño para chicos en el castillo con reyes, reinas y cenicientas, fue uno de los hallazgos más desopilantes del espectáculo en el que intervienen virtualmente varios personajes, multiplicados en la imagen del trío en cuestión. Los géneros musicales expuestos a través de la cumbia, el pop y la balada romántica también se constituyeron en otro de los mejores pasajes del show. De esta manera, “Midachi Kindon” nos propone llevar a cabo un inmejorable recorrido por el terreno que este trío conoce a la perfección. La caricatura, el hu- mor desenfadado, los personajes de actualidad, los históricos y esa gama de impagables creaciones donde el repentismo, el dibujo del grotesco, la actualidad y el pasado son abordados por los intérpretes con su impronta de ida y vuelta, marcha y contramarcha. Es que los Midachi abrevan, irreductiblemente, en aquellos históricos cómicos de balneario que como el emblemático Pepitito Marrone transitaron luego la dinámica de los sótanos y teatros de “clase B” como el antiguo e insopechado teatro Florida de la Galería Güemes. Con otra modalidad, con otro estilo, pero jugando con el humor popular y directo, Los Cinco Grandes del Buen Humor abrieron, en este sentido, las compuertas de una comicidad que se instaló en la admiración y el reconocimiento de una enorme platea, en el teatro y fundamentalmente en el cine. En definitiva, regreso con gloria de este grupo, sin recursos académicos pero con un estilo popular muy efectivo y directo. Midachi, más vigentes y auténticos que nunca. No hay que olvidar nunca que hacer reír lo hace el que puede y no el que quiere. Se puede apreciar en el teatro Opera durante dos meses. Luego emprenderán gira por Montevideo, Córdoba y Rosario.La leyenda continúa. El fuego sagrado, las mismas ganas de provocar la risa sin término medio, a suerte y verdad, blanco o negro.

Atractiva propuesta de humor que se ha presentado nuevamente, y el público, más que agradecido. Luego de la separación del grupo por el ingreso de Miguel del Sel a la política (renunció como embajador en Panamá), los Midachi subieron otra vez a un escenario y desplegaron esa inmejorable batería de recursos histriónicos que les permitieron mantener liderazgo en el género durante más de 35 años.

De esta manera, Dady Brieva, Miguel del Sel y el Chino Volpato hicieron explotar las instalaciones del teatro Opera con sus personajes de siempre y los nuevos gags, que en esta oportunidad tuvieron un soporte muy valioso de estructura tecnológica.

Emblemáticas criaturas del grupo como "La Tota" (Del Sel) y "Draculín" (Brieva) fueron recorriendo el escenario, con ese impecable partenaire que se llama Chino Volpato.

El cuento navideño para chicos en el castillo con reyes, reinas y cenicientas, fue uno de los hallazgos más desopilantes del espectáculo en el que intervienen virtualmente varios personajes, multiplicados en la imagen del trío en cuestión. Los géneros musicales expuestos a través de la cumbia, el pop y la balada romántica también se constituyeron en otro de los mejores pasajes del show.

De esta manera, “Midachi Kindon” nos propone llevar a cabo un inmejorable recorrido por el terreno que este trío conoce a la perfección. La caricatura, el hu-
mor desenfadado, los personajes de actualidad, los históricos y esa gama de impagables creaciones donde el repentismo, el dibujo del grotesco, la actualidad y el pasado son abordados por los intérpretes con su impronta de ida y vuelta, marcha y contramarcha.

Es que los Midachi abrevan, irreductiblemente, en aquellos históricos cómicos de balneario que como el emblemático Pepitito Marrone transitaron luego la dinámica de los sótanos y teatros de “clase B” como el antiguo e insopechado teatro Florida de la Galería Güemes. Con otra modalidad, con otro estilo, pero jugando con el humor popular y directo, Los Cinco Grandes del Buen Humor abrieron, en este sentido, las compuertas de una comicidad que se instaló en la admiración y el reconocimiento de una enorme platea, en el teatro y fundamentalmente en el cine.

En definitiva, regreso con gloria de este grupo, sin recursos académicos pero con un estilo popular muy efectivo y directo. Midachi, más vigentes y auténticos que nunca. No hay que olvidar nunca que hacer reír lo hace el que puede y no el que quiere.

Se puede apreciar en el teatro Opera durante dos meses. Luego emprenderán gira por Montevideo, Córdoba y Rosario.